Venezuela. En Sucre el derecho al agua toma forma
16-06-2026 | di COOPI

Venezuela. En Sucre el derecho al agua toma forma

Durante años, muchas familias tuvieron que convivir con la incertidumbre. Agua disponible solo en ciertos momentos del día, calidad no siempre garantizada, altos costos para adquirirla de fuentes alternativas. Hoy, en las comunidades de San Antonio de Irapa, Antonio Guzmán Blanco y El Lirio de Guayacán, algo está cambiando.

Las plantas potabilizadoras previstas en el proyecto "Agua para la Vida", realizado por COOPI – Cooperazione Internazionale ETS en alianza con CEDISCU y con el apoyo de la Unión Europea, se encuentran ya en la fase final de instalación y pronto garantizarán agua segura a más de 20.000 personas.

Mientras las estructuras toman forma, el cambio ya es visible en las comunidades. No solo por las obras en curso, sino por las capacidades que las personas han adquirido a lo largo del proceso.

Entre ellas está Orestes, de 43 años, hoy miembro de uno de los Comités Comunitarios creados para la gestión de los servicios de agua.

Me empecé a involucrar con el proyecto en una convocatoria que hicieron. Aquí aprendí muchas cosas: cómo manejar un sistema hidráulico de agua y su reparación, cómo elaborar un plan de acción y cómo manejar situaciones dentro de la comunidad.

La formación técnica es, de hecho, uno de los pilares de la iniciativa. Mientras las plantas se diseñaban y construían, decenas de personas siguieron cursos sobre mantenimiento de redes, hidráulica y gestión comunitaria de sistemas de agua potable — una inversión pensada para asegurar que las infraestructuras puedan seguir funcionando en los años venideros.

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Una vez en pleno funcionamiento, las nuevas plantas permitirán mejorar de forma significativa el acceso al agua potable en las tres localidades. Pero para quienes viven estas realidades a diario, el resultado va más allá de los números.

Este tipo de proyectos son importantes porque vienen a mejorar situaciones que tenemos en las comunidades y a mejorar la calidad de vida de las personas. Me gustaría ver el proyecto replicado en otros lugares.

cuenta Orestes.

El objetivo final no es solo suministrar agua tratada conforme a estándares de calidad y seguridad. Es fortalecer la resiliencia de las comunidades, reducir las vulnerabilidades sanitarias y construir soluciones que puedan ser gestionadas directamente por la población.

Para las familias de Sucre, la llegada del agua segura representa mucho más que una nueva infraestructura. Es un paso concreto hacia condiciones de vida más dignas, una mejor salud pública y una mayor confianza en el futuro.

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COOPI está presente en Venezuela desde 2018, donde ha realizado 27 proyectos llegando a más de 400.000 beneficiarios directos. Trabaja con especial atención a la violencia de género, la protección de los grupos vulnerables y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria a través de un enfoque multisectorial integrado